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La verdadera campaña No



Para muchos la película No es un recuerdo de una época oscura en la historia de Chile. En 1988, el dictador militar chileno Augusto Pinochet es obligado a convocar un plebiscito para determinar si él permanecería en poder por un período adicional de ocho años.  El enfoque de la película es contar la historia de las tácticas fundamentales de publicidad que llevó a la victoria a la oposición que produjo la campaña del "No". Aunque la historia de la película es narrada de manera ficticia para la pantalla grande, los eventos que presenta están basados ​​en hechos históricos.
El famoso Gael García Bernal interpreta el papel de René Saavedra, como el protagonista exitoso que trabaja en la publicidad. Su papel en la película es el de convencer el subcomité de publicidad a adoptar un enfoque optimista con el concepto de la felicidad. En los esfuerzos para desmantelar las tácticas de miedo, los encargados de campaña o la franja del "No" utilizaron el lema "La alegría ya viene”, junto con el símbolo de un arcoíris para promover la esperanza de un futuro más próspero. En comparación con la campaña del "Sí", la del "No" fue más exitosa  porque al final, logró terminar los 16 años de la dictadura.

La película No documenta cómo la campaña de publicidad televisiva permitió a la ciudadanía chilena terminar pacíficamente quince años de dictadura. El éxito de la película ha hecho que sea la primera película chilena nominada para un Premio de la Academia a la Mejor Película en Lengua Extranjera.
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Lo que le faltó a la película 'No'


No es una película basada en la obra del chileno Antonio Skármeta, El Plebiscito. Skármeta es un autor muy reconocido por hablar sobre la memoria de Chile en sus libros como No pasó nada. Desafortunadamente, en la película, la audiencia no logra ver mucho del contexto histórico . No sabemos todo lo que tuvo que sufrir la gente durante la dictadura de Augusto Pinochet. Sin embargo, la actuación de Gael García Bernal es maravillosa y logra captar la inseguridad que sentía la gente durante un tiempo inestable, que occurió durante el plebiscito en Chile para sacar del poder a Pinochet. 
La película, No, logra llevarnos a otro tiempo con escenas originales de los años ochenta. Gael García Bernal es espectacular en su papel del protagonista Rene Saavedra. Bernal logra llevar a la pantalla a un personaje muy seguro de sus habilidades como publicista, pero a la misma vez muestra las inseguridades que tiene y realmente logra mostrar esa vulnerabilidad cuando no sabe si va a ganar la campaña publicitaria contra el partido político de Pinochet.
 A lo largo de toda la película, vemos el triste pasado que tuvo Chile. De esta manera vemos la memoria de los chilenos y aunque quieren progresar y tener un futuro libre sin Pinochet, no van a olvidar su pasado y todo lo que tuvieron que sufrir. Al mostrar estas escenas, pienso que se está honorando a la gente de Chile que murió durante la dictadura de Pinochet.
Lo que falta en esta película es más contexto histórico. Creo que la película se centra mucho en la campaña de televisión y no logramos ver por ejemplo la reacción de la gente más que en una sola escena donde hay una protesta. La película tiene un ritmo lento, y si tuviera un ritmo un poco más rápido, habrían podido agregar más escenas que presentaran otros aspectos del clima político. 
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¿Qué importancia tiene el cine en la memoria colectiva?

¿Qué es historia?  ¿Es los eventos que ocurren, precisamente como estos ocurren?  ¿Es la manera en que la sociedad recuerda lo que ha pasado?  ¿O es la forma en que los medios de comunicación reproducen la historia? Estas preguntas se desarrollan en la película nominada al Oscar No de Pablo Larraín. No es una película chilena de 2012 sobre el plebiscito de 1988 en Chile que decidió si el dictador Augusto Pinochet habría tenido poder por ocho años más. Específicamente, la película sigue a un hombre que trabaja en publicidad, René (Gael García Bernal), y su experiencia creando la campaña contra Pinochet. La película explora el tema del papel de la publicidad en la política. Para una audiencia estadounidense, No trae la serie de televisión Mad Men a la mente, no sólo por los temas de publicidad, sino también por su papel como un texto histórico. Mad Men es una serie de televisión estadounidense sobre los hombres que trabajaban en publicidad en Nueva York en los años 60. Estos dos ‘textos’ históricos refleja nuestras propias sociedades y como elegimos recordar nuestras historias.
Los dos productos culturales tenían mucho éxito. Similar a Mad Men, No cuida los detalles de la época en el set de la película. Los personajes llevan ropa de los años 80, conducen coches de los años 80, y viven en casas con muebles de los años 80. Pero la cualidad más impresionante de la película es la estrategia técnica que Larraín usaba para filmar No. Él usaba la misma técnica para grabar las escenas de No que era usado en los anuncios en Chile en los años 80. Por eso, la película parece como un artefacto de los años 80. Además, por los ángulos de toma de la cámara y el argumento lento, la película parece como un documental. Igual que Mad Men interpreta eventos actuales de los años 60, No interpreta la censura, la amenaza, y la violencia que sufría la  gente de la campaña del No durante el plebiscito en Chile en 1988.
Incluso y similar a Mad Men, No ha sido criticada por su exactitud histórica. Mucha gente cree que la película exagera el papel de la publicidad para cambiar el voto. Los críticos dice que No simplifica lo que ocurría en Chile en este tiempo inestable. Esos críticos tienen razón – la película se enfoca sólo en la campaña televisiva y muy poco en los principales factores políticos ni los otros factores que afectaba el referéndum, como los esfuerzos de la base de la oposición.
Sin embargo, No no sólo es una película, es un cuento, es arte y no un documental. Creo que la película no tiene la responsabilidad de retratar los eventos con precisión exactamente. Al mismo tiempo, el cine crea, en parte, la memoria popular de eventos de la historia. Por lo tanto, No tiene la responsabilidad a de mostrar los temas y los sentimientos de la época con exactitud, especialmente porque crea un ambiente y una trama auténticos. Creo que la película proyecta o muestra los sentimientos del época.  

Estos tipos de cine deben mencionar todos los grupos que existen e influyen eventos. En el caso de Mad Men, quizás hasta este temporada, nunca representa a afroamericanos en la oficina de manera equitativa. Los productores de la serie han sido criticados por eso, con buena razón. En este caso, el cine tiene la responsabilidad con la historia. Este principio de la responsabilidad se aplica a No también. Si los grupos de protesta en realidad impactaron el resultado del referéndum, creo que es importante mostrar eso. No es arte, pero es arte con influencia en la memoria colectiva. Es arte con una responsabilidad. 
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NO: una película necesaria

“Chile, la alegria ya viene” es la frase de la película NO que se he quedado conmigo después de verla. Este frase representa la promesa de cambio positivo en Chile durante los años 80s. La película NO, que fue dirigida por Pablo Larraín, cuenta la historia de Chile durante el plebiscito de 1988.  

La película es una representación ficticia del plebiscito durante la época del dictador militar Augusto Pinochet, que fue responsable de la violencia (abuso de los derechos humanos) e inestabilidad política de Chile durante los 80s. El plebiscito permitió a los ciudadanos de Chile votar SI - querían que Pinochet se quedara o NO- para que Pinochet dejara el cargo. Las dos campañas tuvieron quince minutos en la televisión para persuadir al público de votar por el Sí o el No. El protagonista, Rene (Gael García Bernal) es un genio de la publicidad que trabaja por la campaña NO. Su campaña vende la emoción de la alegría al público o la gente que había sufrido bajo el régimen Pinochet. La campaña de la alegría ganó y la oposición que representaba el NO logra así derrotar a Pinochet.

La película NO es una buena representación de la naturaleza humana. Durante la época de Pinochet, hubo mucha violencia y sufrimiento por el abuso de los derechos humanos. Sin embargo, según la película, la campaña de NO decidió enfocarse en un atractivo emocional en vez de una campaña de información sobre la política y los cambios que el NO puede traer al país. El éxito de esta campaña muestra que las personas tenían más interés en las emociones que los hechos políticos. El hecho de que la publicidad haya tenido éxito prueba que es una buena herramienta para convencer al público.

Aunque NO es ficción, la película es una representación acertada de los eventos históricos en Chile. Es una película importante para que todo el mundo aprenda lo que pasó durante el régimen de Pinochet y después. En particular, es necesario que la gente sepa sobre la violencia y la opresión en Chile. De ahí que NO tenga muchas escenas que muestran esta violencia en las calles y también mencione a las personas desaparecidas. Además, la película muestra que los ciudadanos tienen un papel grande en un país: pueden cambiar su propio futuro. Este mensaje tiene un impacto positivo en un país como Chile. El éxito de NO que es un símbolo de la capacidad de las personas de cambiar el destino de su país.

No es una película que logra presentar eventos históricos relevantes durante el gobierno de Pinochet. Muestra el sufrimiento del país durante una época de violencia y opresión. Sin embargo, como dice la frase famosa, “Chile, la alegría ya viene” NO describe la esperanza que vino después de Pinochet.
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A veces hay que decir "No"

          En una de sus canciones más famosas, el gran Bob Marley nos dice: “¡Levántate, defiéndete, defiende tus derechos! Levántate, defiéndete, no abandones la lucha”! Estas son palabras bien conocidas y conmovedoras que resuenan en todo el mundo. Sin embargo, si una situación es hipotética, es muy fácil decir que uno se levantaría y lucharía por lo que cree si no tuviera que demostrarlo. No es valiente sólo decir esto. El verdadero coraje proviene de una persona dispuesta a luchar contra la injusticia, sin importar las consecuencias que se puedan encontrar. Esta idea es el gran tema de la película “No”, dirigida por el chileno Pablo Larraín.
          “No” es una ficción histórica que se enfoca en René Saavedra, un joven publicista durante el plebiscito chileno en 1988. Augusto Pinochet, dictador de Chile en esa época, creó el plebiscito para legitimar su gobierno a permanecer en el poder por ocho años más. La idea era simple: para anunciar los dos lados del plebiscito, ambas campañas, la del “sí” y la del “no”, tenían quince minutos de franja televisiva cada día (por un mes). Ya que Chile era un estado controlado por Pinochet, parecía que la campaña del “no” no tenía ninguna posibilidad de ganar.
          No obstante, René (representado por el siempre genial Gael García Bernal) decide trabajar para la campaña del “no” porque sabía que era lo correcto ya que significaría lograr un mejor futuro para su hijo y su país. A lo largo de la película, René aparece confrontando algunos problemas que intentaban detener su trabajo por el “no”. Entre otros ejemplos, su jefe de la empresa de publicidad trabaja para la campaña del “sí” y esto amenaza su puesto de trabajo. Aunque estos obstáculos dejarían esta ocupación de la mayoría de la gente, René Saavedra siguió luchando por sus creencias.
          No quiero arruinar el final, pero en fin, el desenlace no importa mucho. Lo que realmente importa son las acciones de René y las otras personas que trabajaban para la campaña del “no”. Estas personas se hicieron algo por lo que creían. No importa si ganamos o perdemos, el que vive su vida de esta manera nunca tendrá remordimientos y por eso es el verdadero ganador. La vida es demasiada corta para no "levantarse" y luchar como Bob Marley y René Saavedra lo hicieron.
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El éxito de ‘No’

Fuente: Google Images
La película chilena de 2012, No, dirigida por Pablo Larraín, ofrece una mirada del país durante del plebiscito en 1988. No cuenta la historia intensa y emocionada del voto en Chile que decidió la continuación, o no, del gobierno militar de Augusto Pinochet. A través de historia personal del protagonista René, esta película describe los eventos históricos en una manera que involucra la audiencia con mucho éxito.
Pinochet se convirtió en el dictador de Chile en 1973 después de un golpe de estado en el país; sin embargo, hubo presión internacional para  legitimar su gobierno. Así en 1988 los ciudadanos de Chile votaron en un plebiscito. El voto determinó si Pinochet continuaría o si el público elegiría un líder chileno nuevo por medio de las elecciones libres. Cada lado tenía 15 minutos cada noche para transmitir sus anuncios por la tele. No se enfoca en el lado contra Pinochet y la vida del líder de la campaña publicitaria del "No", René Saavedra (Gael García Bernal). René, un joven junto con su equipo tenían que crear una campaña para motivar a los ciudadanos para votar contra Pinochet. El equipo centró su campaña en una imagen del futuro muy positivao y alegre. 
Este futuro brillante se contrastaba bruscamente con la realidad de la campaña para el equipo de publicidad del No. La policía atacó violentamente durante una reunión de los partidarios de No. También el gobierno amenazó personalmente a los miembros del equipo de publicidad del No. En una escena muy intensa, René recibe un llamado telefónico de un miembro del lado de Sí. La persona misteriosa que llama amenaza la vida del hijo de René. El pánico después de la llamada telefónica es muy evidente en René. La vida de René junto con del plebiscito crea una conexión entre la audiencia y la película. La audiencia ve que René ha sacrificado todo por esta campaña y a consecuencia, más que nunca, espera que el lado de No gane el voto.  
 La historia de René cambia la película de una serie de eventos históricos en Chile a una película emotiva e intensa donde la audiencia se identifica con la historia. Mientras No cuente la historia del plebiscito chileno en 1988, la película le recuerda a la audiencia que estos eventos tuvieron un impacto muy profundo en la vida de los chilenos. Este elemento humano contribuye en gran manera al éxito de esta película.



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Una reseña de No (de Pablo Larraín)


No (2012)

Dirigida por: Pablo Larraín


        No, una película que describe el plebiscito de Chile de 1988, se distingue de otras películas sobre política o la historia ya que representa un evento histórico importante del país desde la perspectiva de una agencia de publicidad. Su mensaje de esperanza y optimismo hace que sea fácil olvidar que había una dictadura militar corrupta en Chile a finales de los ochenta. La fortaleza de esta película radica representación de la importancia de los medios de comunicación y la publicidad en las decisiones políticas, algo que sigue siendo relevante hoy en día.
        En resumen, No sigue a René (Gael Garcia Bernal), un publicista que trabaja para la televisión, y que decide además trabajar en la campaña de “No” durante el plebiscito de 1988. El plebiscito decidiría si el dictador chileno, Agusto Pinochet, mantendría su poder durante los siguientes ocho años. Cada lado de la campaña (el "Si" y el "No") tenía un total de 405 minutos de tiempo de emisión, la "franja de Si o del No" serían repartidas durante 27 noches (15 min / noche) antes del voto para informar al público por qué debía votar "sí" o "no" para el plebiscito. La campaña logra asociar el voto "No" con algunas imágenes positivas (como sonrisas y arco iris), lo cual logra que Pinochet perdiera su poder.
        Las actuación de los papeles principales es un poco difícil evaluar; hay varias momentos de la película en los que uno n tiene claro si el guión carece profundidad al definir a los personajes principales, o si es simplemente una mala actuación. Por ejemplo, en uno de las escenas finales —de que los resultados se habían anunciado— se podría suponer que René estaría emocionado, pero parece ser indiferente a su “victoria”. Dado su entusiasmo a lo largo de la película, esta reacción no parece lógica. Aun más, la relación entre René y Verónica, su exesposa (actuada por Antonia Zegers), es incómoda y difícil de interpretar; quizás esta fue la meta del director, pero aun así, la relación entre los dos no añade nada indispensable a la película.
        Algunos han criticado No por su simplicidad, es decir, su falta de mencionar los otros factores que contribuyeron a al resultado del plebiscito. Aunque la película enfoca en la influencia de la publicidad, no creo que se esté sugiriendo que es lo único o el factor más influyente en decisiones políticas. La solidez de la película radica en sus mensajes subyacentes. No muestra eficazmente el rol causal de los medios para influir en las decisiones políticas, el poder del pueblo cuando están unidos, y la importancia de esperanza frente a la corrupción. En todos estos temas son muchos pueden verse reflejada, independientemente de sus propias experiencias.
        En general, a pesar de la simplicidad del tema y la actuación ambigua, recomiendo que vea No. Es educativa en múltiples maneras. No sólo educa al espectador sobre un evento de la historia chilena, pero también sobre la corrupción política y el poder de los medios de comunicación. La única audiencia a la que no se la recomendaría es los niños, puesto que hay varias escenas de violencia que no son apropiadas por esta edad.
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También la lluvia: Dos historias que vuelven al principio


También la lluvia, dirigida por Icíar Bollaín es una película dentro de una película: la producción de una película sobre la historia de la conquista española del Nuevo Mundo dirigida por Cristóbal Colón. La producción de este film ocurre dentro de la historia de la revuelta popular en contra de la privatización del agua en Cochabamba, Bolivia en 2000.  En la película la mirada al pasado y al presente se cruzan y la audiencia puede ver las relaciones de la explotación del oro durante la conquista y la explotación de la población indígena actual de Bolivia. Ambas historias se combinan sin interrupciones  lo que resulta en un retrato completo del círculo vicioso de la explotación de ciertos grupos manejados por la avaricia de los grupos en poder.
Sebastián (Gael García Bernal), el director y el productor Costa (Luis Tosar) se trasladan hasta Bolivia para hacer un film sobre el abuso de los indígenas durante la época del descubrimiento del Nuevo Mundo. Mientras Sebastián quiere contar la historia real; a Costa solo le importa el dinero. Escogen a Daniel (Juan Carlos Aduviri), un hombre boliviano, para hacer el papel de Hatuey, un líder indígena que, según la trama había sido quemado en una cruz como ejemplo para la gente que se resistían al control de España. De repente, el equipo de producción se encuentran en medio del conflicto de agua entre el gobierno y la gente indígena. Daniel es uno de los líderes indígenas que luchan contra la privatización de este recurso tan valioso. Sebastian y Costa tienen que tomar la decisión entre terminar la película o abandonarla por cuestiones de la seguridad del elenco y el equipo técnico.
También la lluvia, una película que representa a España en los Oscars,  y su directora merecen este reconocimiento por los logros cinematógrafos. Una mezcla de historias continuas que forman un retrato completo de la persistencia de la explotación y el racismo durante unos siglos. Es necesario ver el film para entender el significado del eslogan “Algunos quieren cambiar el mundo… pocos quieren cambiarse a sí mismos,” y creo que la audiencia podrá relacionar este eslogan con su propia vida.    

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Salvar las distancias: los problemas antiguos en el contexto moderno


Salvar las distancias: los problemas antiguos en el contexto moderno

Mercedes Morales

Fuente: www.sgiraldo.com

“¿Acaso no son hombres? ¿No estáis obligados a amarles como a vosotros mismos?” 


También la lluvia es una obra cinematográfica realizada por Icíar Bollaín que trata de dos historias paralelas. Hecho en forma de una película dentro de una película, el filme explora la marginalización de los indígenas durante la época de Cristóbal Colón, la cual se ha repetido a lo largo de la historia hasta hoy en día.

Puestos en medio de una “guerra de agua” en Cochabamba, Bolivia, los cineastas mexicanos Costa y Sebastián presencian la lucha de obtener el agua, la cual fue privatizada por el gobierno. Y eso la pone en categoría de lujo en vez de necesidad obligatoria para todos. Esta representación muestra la indiferencia hacia los pobres, o los indígenas, que manifiesta en el deseo de las compañías hacerse rico a expensas de los que no pueden pagar. En este sentido, la condición humana no les importa a las compañías mientras que puedan maximizar las ganancias, demostrando la explotación de los nativos modernos.

El paralelismo histórico se desarrolla en la historia de la llegada de Cristóbal Colón a las Américas, la cual presenta el tema de la película dirigida por los personajes dentro de la película. En este sentido, se puede explorar la falta de progreso por los indígenas, demostrando el abuso de sus derechos humanos que aguantan todavía.

Recomiendo que se la vea por tanto su contenido como su forma artística. Esta película está bien hecha con temas interesantes y relevantes; además, la cinematografía es bien majestuosa, y los actores exhiben una representación creíble de sus papeles, llevándola al nivel de excelencia. Este filme es uno de los más exquisitos que ha surgido de la historia de América Latina.

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Reseña crítica: "También la lluvia".

La película También la lluvia es una representación abstracta e interesante de la historia y el presente de Latinoamérica. La trama presenta una película que está dentro una película donde las clases sociales son representadas en una lucha en torno a los derechos humanos. La cruz y el agua en la película son símbolos que representan la corrupción y manipulación pero también el abuso de los derechos humanos.

También la Lluvia es sobre un director y su equipo de rodaje que van a Cochabamba, Bolivia para producir una película sobre Cristóbal Colón. Los indígenas de Cochamba son los nativos de la película que Cristóbal Colon usó como los esclavos. Después de las acciones del gobierno, un conflicto sobre los derechos del agua para las indígenas crea un problema intenso en la ciudad y también para completar la filmación de la película. Un tema importante en la película es la relación entre producir Costa y indígena Daniel transforma y los sentimientos de Costa sobre los derechos de los indígenas cambian mucho en la película. Últimamente, los indígenas ganan la lucha a favor de sus derechos para usar el agua.

La calidad de la película es buena y se enfoca mucho en los problemas reales del mundo. Me encantaron los personajes y pienso que la inclusión de indígenas reales fue muy importantes para el éxito de la película. La trama capturó mi atención durante toda la película. Las escenas con Cristóbal Colón y los indígenas del pasado son muy interesantes y da mucha a la película

El simbolismo en la película es un elemento muy importante. Primero, el agua representa la vida para los indígenas y para todo el mundo. El conflicto más importante en la película es a privatización del agua por el gobierno de Cochabamba y exigiéndole a los indígenas que paguen para usarla. Venderles el agua es en realidad es una violación de los derechos humanos y representa la corrupción de las personas poderosas.

El uso de la cruz es muy común, sin embargo en También la lluvia significa algo diferente para los indígenas y la gente con poder. Hay muchas varias escenas donde se muestra a las los indígenas con Cristóbal Colon y a éstos los matan en la cruz para salvarlos de sus pecados. La cruz para los conquistadores representa Dios y la salvación; sin embargo, la cruz para los nativos representa la muerte
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"También la Lluvia" en el presente



La película “También la Lluvia (2011)”  del director Icíar Bollaín, es un film que mezcla dos épocas distintas con el fin de mostrar la problemática escena social que afrontó el pueblo de Bolivia en la Guerra del Agua. En primer lugar hace referencia a la llegada de Cristóbal Colón a América y en segundo lugar a la privatización del agua en Bolivia. Por consiguiente, el director utiliza el drama y el cine dentro del cine como un instrumento para captar la atención del público, con el fin en que cualquier persona pueda establecer un paralelo o comparación entre estas dos situaciones.
“También la lluvia” trata de explorar la historia de la economía mundial mediante una especie de metáfora cinematográfica. La película de Bollaín se centra en un equipo de la película multinacional que viaja a Bolivia para hacer una película sobre Cristóbal Colón, y examina la agenda de la explotación religiosa, cultural y monetaria del Nuevo Mundo. La productora se queda enganchada al nivel local. Se enfoca en las violentas manifestaciones de ruptura contra la propiedad corporativa. La idea que los derechos indígenas incluyen acceso a agua es un punto central mientras la trama desarrolla. La película muestra que las cuestiones de la riqueza, la propiedad y el poder son tan polémicos hoy como lo fueron hace quinientos años. A pesar de las cuestiones éticas en la película, hay una enfoque en Daniel. Daniel es el extra convertido en actor de carácter, que es al mismo tiempo uno de los líderes de las protestas. Daniel avanza la idea que el colonizacion mostrado en la producción de la película está viviendo aquí en el presente. Más y más, Daniel y su lucha contra los esfuerzos del gobierno y las corporaciones se hace un gran paralelo de la lucha de los indios contra Cristóbal Colón y los esfuerzos europeos que representa.
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Los gigantes corporativos de nuestra época emplean la misma estrategia codiciosa, en un intento de robar la riqueza, el poder y el acceso a los desinformados e indefensos. Al final de la película, es evidente que la manera en que Daniel y los directores han realizado, la política económica basado en la explotación de los indígenas en las Américas no ha cambiado mucho desde cuando los monarcas gobernaron el mundo.
Ryan Bacastow
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